martes, 31 de octubre de 2017

Introducción a la anestesia en cirugía oral

Introducción

Difícilmente el estudiante de odontología o el Cirujano Dentista de práctica general aplicarán en su práctica diaria o privada la anestesia general, lo cual no quiere decir que no hablaremos de ella o que no se requiera llevarla a cabo en alguna situación muy particular, pero reservaremos ese apartado para otra ocasión.

Únicamente habremos de decir que las técnicas de anestesia general han de ser practicadas obligatoriamente por un médico anestesiólogo, el cual suele estar acompañado de un equipo de cirujanos diestros que realizan su labor de manera hospitalaria. 

Si bien, en la mayoría de los casos la anestesia general implica el requerimiento de un quirófano, y también de una sala de recuperación donde se tendrá una vigilancia del paciente anestesiado (durante unas cuantas horas), es un tema muy discutido y que despierta mucho interés en estudiantes interesados en especializarse en cirugía maxilofacial, por lo que se retomará el tema a su debido tiempo.

No entraremos en una discusión conceptual sobre qué se entiende por anestesia general, puesto que sus límites con determinadas técnicas de sedación profunda no siempre son lo suficientemente claras.

Sólo habrá que decir como introducción que antes de realizar un acto quirúrgico se debe garantizar el control del dolor y la ansiedad del paciente.

Control del dolor y ansiedad

La extracción de un diente, incluso si se mueve, causa dolor. Por tanto, es necesario aplicar una anestesia local profunda para evitar el dolor durante las exodoncias. Dicha anestesia local debe ser muy profunda para eliminar la sensibilidad de la pulpa, el ligamento periodontal y los tejidos blandos adyacentes.

Sin embargo, incluso con este grado de anestesia los pacientes experimentarán molestias por la presión aplicada sobre el diente, los tejidos circundantes y las articulaciones mandibulares durante la mayoría de las extracciones. Para ello, es muy importante aclararle al paciente que no es lo mismo sentir dolor que sentir el procedimiento, se le debe indicar que el procedimiento es probable que lo sienta pero que no le debe doler, ya que para ello emplearemos una técnica anestésica adecuada.

Resulta igualmente importante que el odontólogo se haga cargo de la ansiedad que suelen presentar los pacientes a los que se va a extraer un órgano dentario.

Son realmente pocos los pacientes que afrontan este procedimiento con tranquilidad, e incluso es probable que los más estoicos sufran una sensación interna de angustia y que guarden para sí mismos sus preocupaciones con respecto al procedimiento. 

Bibliografía:
Cosme Gay Escoda, Tratado de cirugía bucal. Tomo I, Editorial Ergon, España, 1999, pp. 156.

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