Los
datos de la literatura son contradictorios, si bien las series parecen indicar
que la reducción de las complicaciones postoperatorias en cirugía oral y
maxilofacial se debe fundamentalmente a la mejoría en la técnica quirúrgica y
no a la profilaxis antibiótica. Se recomienda la antibioterapia pre y
postoperatoria en aquellos casos en que haya alto riesgo de infección o signos
clínicos evidentes de infección.
Los
antimicrobianos a elegir deben ser sensibles a la flora oral y cutánea
cervicofacial, fundamentalmente estafilococos, esteptococos, enterobacterias y
anaerobios. Por ello es suficiente el uso de derivados de la penicilina
combinados con inhibidores de las betalactamasas (amoxicilina-clavulánico,
ampicilina-sulbactam), si bien se pueden usar otras pautas con cefalosporinas de
segunda o tercera generación (cefazolina, cefoxitin, ceftriaxona) quinolonas o
clindamicina.
El uso de colutorios antisépticos preoperatorios en la
cavidad oral (clorhexidina, povidona yodada) puede reducir las complicaciones
derivadas del trauma en la mucosa, especialmente en pacientes con valvulopatías, implantes de
material aloplástico, injertos óseos, inmunodeprimidos, ancianos y en pacientes
con mala higiene oral.
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